lunes, 5 de diciembre de 2011

Sopa exprés de espinaca

La que armó Popeye con las espinacas. Hay empresas de espinacas enlatadas que le hicieron un monumento, literalmente. No es de extrañar, ya que "Ojo saltón" (Pop-eye) promocionó, y cómo, su consumo. Todos los niños querían comer espinacas para ser fuertes como Popeye. El problema es que el dibujito se basó en un estudio en el que por un error se le atribuía a la espinaca diez veces más la cantidad de hierro que en realidad tiene. Básicamente se equivocaron con la coma. "Es un error de lipotimia", habría dicho Ravinovich (Les Luhiers). Para cuando se dieron cuenta, no valía la pena hacer mucho barullo corrigiéndolo: Popeye ya era un éxito y lograba que los niños engulleran espinacas, enlatadas mejor. Todo esto para presentar esta sopa exprés, que es tan exprés, que si no escribiera esto la entrada quedaría tan flaca como Olivia.

 Necesitamos (una porción)
- dos manojos de espinacas
- un chorro de leche
- especias (lo que gusten, pero un toque de comino le va bien)
- algo para echarle encima (en la foto, levadura de cerveza y piñones)

 Preparación
Rompemos la espinaca con las manos y la echamos en una olla, a fuego medio. Rápidamente empezará a apachucharse y venirse a menos. Si vemos que se quiere pegar a la olla, echamos un poco de agua. Salamos. Cuando las hojas están blandas, añadimos el chorro de leche y trituramos. Condimentamos. Servimos en el plato, y espolvoreamos con lo que tengamos ganas. Ideas: levadura de cerveza, trozos de frutos secos, trozos de pan tostado, queso rallado, legumbres en conserva...
No tendrán tanto hierro como pensábamos cuando éramos chicos. Pero están buenas igual, y no dejan de ser saludables porque nos hayan timado con Popeye.